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lunes, 23 de marzo de 2020

Con mi pie izquierdo


Tropiezo con mi pie izquierdo con un tronco que Kurt ha dejado por el suelo y casi me voy de cabeza contra una de las innumerables cajas de la truncada mudanza  a ninguna parte,  me clavo en el pie una astilla de una madera mordida por mi bestia perruna y se me cae la jeringuilla para pinchar a mi gata Lilith, que es diabética. Gracias a Kurt el comedor parece una fábrica de serrín y palillos. También nadamos en ceniza de la chimenea, la esparce con las patas para comerse el carbón. Sobre gustos...

Las cajas de mi mudanza truncada me miran, acusadoras y amenazadoras. ¡Glups!


Pa casa de nuevo
Le cuento al dragón de mi salón que algún día
tendré que marchar para no volver.
Un día normal, como otro cualquiera, tengo morados por todas partes a fuerza de tropezar con todo. Con gran esfuerzo, antes del aislamiento obligatorio en casa había conseguido salir y quedar con gente: “¡Te estás aislando, te vas a quedar sola, te vas a deprimir!”, clamaban las voces apocalípticas de mis familiares y amigos para obligarme a quedar con amigos y hasta con conocidos y a hacer visitas y esas cosas de la socialización. Y ahora que le había empezado a coger un poco el gustillo, me envían para casa de un patadón. Todo es muy confuso. Hace añísimos que trabajo en casa, estoy adaptada al medio. Vivo sola, hablo con mi perro y con el dragón de mi salón.

Pandemio y yo
Preparo de nuevo la dosis de insulina de Lilith, que exige su comida a maullido pelao, y me dispongo a pincharla con mano inexperta y algo temblona. No me impresiona ponerle la inyección, pero es que soy torpe de narices (tapadas con un pañuelo). Sí me impresiona el pinchazo que me arreo sin querer: he calculado mal y la aguja ha traspasado el doblez de piel de Lilith para ir a hincarse en mi dedo índice. Mejor no me ofrezco como enfermera voluntaria. Somos como la corte de los milagros: Lilith diabética desde hace veinte días, Kurt epiléptico y displásico y yo fibromiálgica perdida. 

miércoles, 17 de julio de 2019

Mirall trencat


El espejo, esquirlas disparadas  desde la caja que intenta en vano contenerlo, aparece un instante antes que tú. Tú no llegaras jamás. Mirall trencat, espejo roto, quebrado en su viaje hacia mí, deslucido presagio de nuestra juventud aún fresca y mordiente que hoy muere un poco contigo. Entrevista con la vida, cita con la muerte. Acudo temblorosa al encuentro con una verdad que no sospecho y en la que me aterra reflejarme. 



domingo, 30 de junio de 2019

A cada ladrido tuyo...

Kurt y Alicia Misrahi
A cada ladrido tuyo, a cada sonrisa con la lengua fuera, corresponde un latido: un paso para salir de casa, un motivo para correr y jugar, contigo. A veces pienso que siempre procuro y ansío tener un perro para encontrar excusas para seguir. Si no me lamieras con cuidado la nariz para despertarme, quizá me abandonaría a esa noche inmensa de castillos obsoletos y objetos perdidos que enmarañan mis sueños.

Página web con artículos y libros: Alicia Misrahi

A lo peor, si no me golpearas, sin delicadeza ninguna, con tu impaciente e implacable pata marcando cuatro barras en mi brazo, las mañanas serían un letargo del que no podría escapar, laberinto de dolores y lágrimas y desesperanza, agorafobia kafkiana con toques de Berlanga, ideas que dan vueltas sobre sí mismas, mareo ante la realidad, ansiedad. 

sábado, 27 de abril de 2019

14 características de las personas altamente sensibles


No es una patología, no es un desorden, no es un problema de educación ni de socialización… Simplemente es un rasgo de carácter que hace que todo se viva y se sienta con una intensidad y una profundidad inusitadas, desconocidas e incomprensibles para los demás. 

Las personas altamente sensibles (PAS) gozan mucho, sufren mucho y, en general, se sienten un poco incomprendidas. No son el alma de la fiesta; las aglomeraciones, el gentío, los ruidos fuertes y el exceso de movimiento y algarabía los desordenan y les ponen nerviosos.
Por Alicia Misrahi. Página web: www.aliciamisrahi.com



domingo, 31 de marzo de 2019

Receta de Goulash con gula

Goulash, uno de mis viajes al paladar en el Yo me largo tour

Las latas de guisos diversos fueron claves en mi supervivencia y alimentación nutritiva durante el viaje que realizamos Nika y yo. Ya en Austria encontré latas de goulash, del que no puedo certificar que sea húngaro como el original y auténtico, pero que quitaban el sentido por su sabor y reanimaban mucho por su contundencia.

Cuando viajo, no quiero complicarme la vida. Cocinar espaguetis o cualquier otro plato supuestamente rápido requiere invertir como mínimo media hora y conseguir un sitio estable y seguro donde poner el hornillo y yo, como practicante infiel de la vida bohemia, prefiero comer justo cuando me doy cuenta de que tengo hambre, en cualquier momento y situación.

Además, como hacía un calor del demonio, bastaba con dejar la lata en la guantera superior de la furgo, cerca del techo, y al cabo de diez minutos el Goulash tenía una agradable temperatura. Abrir la lata, servir en un plato (en las ocasiones especiales, a veces me la comía en la misma lata), comer algo de fruta y... ¡arre dragón!


Las latas de goulash están muy conseguidas, pero en Cracovia tuve oportunidad de comer un goulash no enlatado, que debía ser polaco y no húngaro por la situación geográfica, pero quien sabe... Y realmente la experiencia fue sublime. El goulash es un plato muy popular en Europa del Este y en Centroeuropa y hay diferentes versiones en Eslovaquia, Austria, Croacia, Ucrania...
Total, que no hay que preocuparse mucho de la autenticidad porque seguro que en algún pueblo perdido o en alguna remota aldea elaboran uno igual al que cocinemos (o al que nos salga).

jueves, 21 de marzo de 2019

Anticipación y espera en el sexo


Las mujeres somos cambiantes en el sexo

A veces las mujeres deseamos tiempo y seducción, a veces queremos un rápido “aquí te pillo aquí te mato”. En ocasiones queremos dulzura y, en algunos momentos, un encuentro salvaje seguido de cariño o de una copa en un bar. O cualquier cosas que se nos ocurra
Las mujeres somos cambiantes en el sexo y en las relaciones. Algunas esperan que los hombres sean adivinos que sepan cómo se sienten en cada momento y lo que quieren.
Pero entre los muchos atractivos y virtudes de los hombres –algún día hablaré de sus defectos- no figura el poder de adivinación.

Por Alicia Misrahi. Página web: www.aliciamisrahi.com



El deseo es una fiera salvaje e independiente que hay que cuidar y espolear. Nada tiene que darse por supuesto.

Una de las cosas que más me gustan de Pepe (me refiero al más alto y robusto de los dos) es que me hace sentir tan cómoda que puedo ser yo en cualquier momento, espontánea y juguetona, sin que me juzgue o me sienta incómoda. Por su parte, él, tan juguetón como yo, secunda entusiasmado mis juegos y propone otros nuevos.



lunes, 18 de marzo de 2019

Cuidado: venta de casa y catrasto

Esta casa es una ruina. A pesar de que hayas vendido una casa o piso hace un año o una eternidad (17 años en mi caso) todavía puede figurar como tuya en el catastro, que es uno de los archivos mas actualizados y dinámicos que existen nuestro país.

No es algo que se modifique de forma automática, aunque nadie me informó de ello en su momento. Como resultado, puedes tener tu escritura de compra/venta de la casa en la que especifica que ya es de la persona a la que se la vendiste pero la casa sigue figurando a tu nombre en el catastro.
Tu casa no tiene que llevarte a la ruina. Cuando vendas tu propiedad de ladrillo, cambia la información del catastro. Si te pegan un palo en Hacienda porque este dinámico censo de inmuebles todavía no ha actualizado datos, recurre online.
Por Alicia Misrahi, escritora, página web: www.aliciamisrahi.com

viernes, 15 de marzo de 2019

Gestión de la ira y su puta madre

Mi amiga F. me enseñó que cuando tienes un problema con alguien (y necesitas algo de esa persona) tienes que hacer lo contrario a lo que desearías hacer en ese momento. En su caso, estaba enfadadísima y llena de ira contra uno de sus principales  clientes porque hacía tiempo que no le encargaba ninguna traducción y sólo le daba excusas y largas.



martes, 12 de marzo de 2019

Preparativos e Imprescindibles del Yo me largo tour


Preparativos para un viaje largo en furgoneta

Viajar en una furgoneta mediana, tipo Citroën Jumpy, como mi adorada Frago la furgo, o similares o tipo Wolksgawen Transporter, es, para mí, lo ideal. Tienes espacio para un perro, una o dos personas (muy bien avenidas, sobre todo a la hora de dormir) y no hay que llevar tienda ni montar ni desmontar... Además, con mi Jumpy podemos conducir por todas partes, incluidas las ciudades, y cabe en la mayoría de parkings (los parkings franceses tienden a ser un poco bajos).

El montaje de mi furgo es rudimentario, pero efectivo: un somier individual con patas, un colchón encima y espacio debajo para poner dos maletas con ropa de verano y de invierno y dos cajas que contienen latas diversas -entre ellas: fabada asturiana, escudella catalana, judías verdes, sardinas en escabeche y atún- y algunos enseres de cocina, como una cafetera italiana de las de toda la vida, un cazo y una sartén. Más, por supuesto, un fogón camping gas o infiernillo. En ruta no cocino, pero sí hago café o caliento latas si no se han calentando ya por una ola de calor despampanante.
Es importante que cada cosa tenga su sitio. Si luego recuerdas cuál es, debe ser la bomba.

domingo, 10 de marzo de 2019

Buenas vibras y propósitos contra la fibromialgia


He confeccionado una lista de propósito-reflexiones para convivir con la fibromialgia sin rendirse a ella. A mí me sirve de inspiración, aunque no intento cumplirlos todos; al fin y al cabo, mi perfeccionismo me ha conducido, en gran medida, hasta aquí... hasta el dolor y el agotamiento. Espero que estos deseo-pensamientos os sirvan de algo o que, algunos, incluso, os hagan reír aunque no sea esa la intención.

Por Alicia Misrahi, escritora, viajera y “fibromiálgica de manual”, según el reumatólogo. Mi página web, donde hay información y fragmentos de mis libros es www.aliciamisrahi.com

Propósitos para vivir paso a paso

*Saludarme cada día: “Hola, ¿cómo estás hoy?”. Y hacerme caso.
*Escuchar a mi cuerpo. Descansar o parar cuando me lo pida.
*Entre todas las tareas que tengo que realizar, empezar con la que me hace más feliz o la que me va a dar más tranquilidad terminar.
*No intentar hacerlo todo. Sólo una cosa cada vez...
*Sonreír, aunque cueste. El mundo está necesitado de sonrisas.