Páginas vistas en total

jueves, 7 de febrero de 2013

Sexy Baile de Máscaras

Escoger una identidad, cubrirla –y desvelarla, a la vez, con una máscara- y, quizá desinhibirse y soltarse para disfrutar, dejando a un lado las limitaciones y las normas cotidianas, es Carnaval. Una época donde la realidad se altera y todo es posible, ¿quieres jugar?

Por Alicia Misrahi. www.aliciamisrahi.com
Carnaval es la fiesta del color y de la primavera en pleno invierno, una tierra de nadie donde puede vivirse sin culpa casi todo lo que no está permitido normalmente. Máscaras y antifaces sirven para adoptar personalidades y actitudes distintas a las habituales y para vivir o plantear situaciones  y juegos imaginativos y con mucho morbo.

Juego de máscaras15

Juego de ocultación y de exhibición, las máscaras –que nos igualan a todos y nos pueden hacer diferentes según el motivo o forma que escojamos- se prestan al juego y a la desinhibición y a rescatar algún “Yo” perdido -o arrinconado por las convenciones sociales y por el qué dirán –, quizá, más atrevido, juguetón, desenfadado y festivo.  La responsabilidad y la seriedad deben aparcarse.
La máscara erotiza porque permite ver los ojos, enmarcados en un elemento con expresión fija. La vida interior contra la fría máscara.  Es el misterio de quien no enseña más que una parte de su rostro y, sin embargo, se muestra totalmente con su comportamiento. Las máscaras pueden ocultar la mitad inferior del rostro o, bien, dejarla libre para sonreír y besar con total libertad.

kiss1

Si quieres celebrar una fiesta y te apetece crear un ambiente determinado, puedes informar con antelación a los invitados de que es una fiesta temática: un baile de máscaras del siglo XVIII, personajes de cine o actores con mucho glamour y fáciles de reconocer, una recreación de los Carnavales de Venecia, una fiesta en blanco y negro, un encuentro de superhéroes de Cómic….
Máscaras para dos… o más
Son muchos los juegos excitantes que se pueden realizar con máscaras. Desde una cena romántica para dos –o tres o cuatro o más- en la que los participantes lleven el rostro cubierto –o, en un juego más provocativo y provocador, sólo vistan una máscara- y adopten una personalidad diferente a la habitual: más distante, más autoritaria, más sexual, más complaciente, más bromista, más juguetona, más abierta, más ácida, más segura, más infantil, más audaz, más sex simbol… Lo que se le ocurra a cada uno; su deseo secreto: aquella parte de sí que no muestra al público y que el juego de máscaras puede desenmascarar.

Juego de máscaras20

Un baile de disfraces se presta a los juegos, que hay que preparar con antelación. Es una fiesta que apela a la diversión y a olvidarse de las reglas, de las normas y, en gran medida,  de las inhibiciones y de la moral. Se pueden preparar divertimentos sencillos y provocativos que ayuden a romper el hielo y a que los asistentes bailen, besen y se suelten. No hace falta nada complicado, simplemente recurrir a juegos de la adolescencia como “Verdad o acción” o “la botella”. En este último, además de besar a quien toque, se pueden introducir otras variantes como tocar alguna parte del cuerpo del compañero que te toque en suerte o bailar de forma sexy con él o ella. Para decidir qué toca hacer, se puede asignar a cada puntuación de un dado una actividad concreta.

Juego de máscaras21

Y, sobre todo, los organizadores deben ser avispados y flexibles: si la mayoría de la gente está bailando como loca o haciendo el ganso –a pesar de que vayan disfrazados de elegantes gentlemen-, no es el momento de romper el ritmo con actividades programadas.
El primer juego, en una fiesta privada con bastantes invitados, podría ser asignar a cada uno un papel, que quizá se corresponda con su disfraz o no… Hay muchos papeles posibles: seductor/a, chistosa/o, orgulloso/a, hablador/a, metepatas, patoso/a, inocente, loca/o, conquistadora o devorador de mujeres, tímido/a, excéntrica/o, el espía que tiene que enterarse de los secretos de los asistentes… Haced vuestro rol creíble, puede ser un reto muy divertido.

Juego de máscaras14

Una opción interesante es hacer crecer la tensión sexual celebrando una cena de lujo con vestidos de fiesta y en la que esté permitido bromear, tocar y seducir a todo el mundo pero con calma. Excitar y provocar, con caricias lentas o con ligeros toques que parezcan accidentales, dilatando en el tiempo la entrega sexual.
A la búsqueda del disfraz perdido
O, a lo mejor, acudir a una fiesta de disfraces o de máscaras disfrazados pero sin comunicar al otro cuál va a ser el disfraz e intentar descubrirse entre los asistentes. Queda al libre albedrío de cada uno –o al consenso entre los dos- hasta qué punto se puede jugar con los desconocidos cuando se descubre que no son la persona buscada. Otra posibilidad, para evitar la soledad, es jugar con una pareja amiga de forma que ellas busquen por un lado  y ellos, por otro. O, con más picardía y riesgo, que cada equipo de jugadores/buscadores lo formen una mujer y un hombre que no son pareja.

Juego de máscaras13

Las posibilidades en este juego de identidades y máscaras son innumerables. Podéis llevar todos el mismo disfraz,  acudir a la fiesta por separado y encontraros allí. Si por el camino o cuando todos ya os hayáis reunido, os encontráis con alguien que coincide con vuestro atuendo, ¡intentad ganarlo para vuestra causa!
Si no te van demasiado los experimentos, pero quieres vivir una noche intensa de carnaval, piensa que cualquier novedad que introduzcas en el juego amoroso tiene efectos afrodisíacos e invita a la pasión y a la fantasía: sirve una máscara o un antifaz combinado con un conjunto interior nuevo que normalmente no usarías. O, si te apetece ser más audaz que de costumbre, aprovechar el anonimato que os dan las máscaras para pasearos por vuestra ciudad y excitaros y besaros en público.

Juego de máscaras10

Los encuentros entre dos pueden ser explosivos si ambos se dejan subyugar por el poder de la máscara: nada de palabras, sólo actos y besos y caricias, como si fuerais dos desconocidos que acaban de descubrirse. Si el amo de este juego ha colocado previamente, por sorpresa, un gran espejo en una habitación o acudís a un hotel o un meublé donde haya uno o varios –distribuidos estratégicamente por las paredes y el techo- el resultado puede ser explosivo.
Y, si no tienes pareja, ¡la fiesta es tuya! Para mayor seguridad, puedes convocar una fiesta con amigos de diferentes círculos en la que cada uno invite un amigo, convenientemente disfrazado, del sexo opuesto. ¡La variedad está garantizada!

Juego de máscaras8

Complicidades swingers
-Organizad una fiesta para parejas liberales en la que todos vistan igual: una capa negra y una máscara, por ejemplo. Liberados por el poder de la máscara y la magia de una noche con ecos lujuriosos, todo es posible.
-Propón a tus amigos swingers –o, en su defecto, a algún local al que suelas acudir- que organicen una fiesta de la disponibilidad donde los que se desnuden acepten servir, especialmente en el terreno sexual, a los que permanezcan vestidos. Recordad que, por mucho que los desnudos acepten, en principio, su rol de sumisos, un no es un no y el ambiente swinger se basa en el respeto. Quizá habrá participantes a los que les excite exhibirse desnudos con su máscara y sentirse expuestos y disponibles, pero no quieran llegar a más. Para ahondar en el juego psicológico, podríais plantearlo al revés: son los hombres y mujeres que van vestidos los que asumen el papel de sumisos.

Juego de máscaras18

-Celebrad una fiesta en la que sólo se permita la asistencia de disfraces animales –que podéis conseguir fácilmente con bodys y mallas de los colores  adecuados  y con aditamentos como colas, orejas, bigotes, plumas, picos, patas, entre otros elementos-, con sus correspondientes máscaras, y que cada asistente se comporte según las características y aptitudes atribuidas a su animal. Si se os llena la fiesta de gatitas, tigresas y panteras, que alguien asuma el papel de domador y las castigue –suavemente- por su falta de imaginación. Variante: los animales se quieren… Esto quiere decir que ceden a sus instintos animales más primarios, entre ellos beber, comer y, por supuesto, hacer cortejos en los que cada uno muestra su carácter animal y sus puntos fuertes y débiles.

Juego de máscaras7

-O un pasito más allá… Convocad una Fiesta Furry. Es decir, en la que todos vayan disfrazados no ya de animales glamourosos y sexys con sus bodys pegados al cuerpo marcando formas (que es otra interesante posibilidad), sino de peluches con su voluminosa y suave envoltura y su cabeza.
Los peluches en estas fiestas, según la versión que pudimos ver en C.S.I. de estos encuentros se frotan unos con otros para darse cariño… Y, también, ceden a sus pulsiones animales. Eso sí, procurad que la calefacción no esté muy fuerte porque la experiencia puede ser demasiado caliente.

Juego de máscaras4

martes, 29 de mayo de 2012

Pensamientos programados

Podría haber titulado Prejuicios o Pensamientos automáticos o Estulticia, pero prefiero Pensamientos programados (o pre-programados) para designar a ese conjunto de creencias e ideas que creemos que son nuestras pero nos han metido en la cabeza y salen a la luz cuando menos lo esperamos para proporcionarnos la solución más fácil.

Alicia Misrahi, escritora, página web: www.aliciamisrahi.com

Me llamo Lana y soy la viva encarnacion de los Pensamientos Automáticos y vivo muy feliz y tranquila, con la paz interior del que sabe en todo momento lo que hay que hacer porque le viene como una inspiración interior. El mundo no tiene misterios para mí, ni sobresaltos, automáticamente rebusco una creencia imbuida por mi educación, por los pensamientos programados de mis padres –que, todo hay que decirlo, intentaron vacunarme de mi tendencia Zen (aunque ellos la llamaban Cenutria) incitándome a pensar por mi cuenta-, por las creencias de mi etnia, mi entorno, mi grupo social, mi clase, mis amigas etc… y actúo en consecuencia. Sin fisuras, sin dudas.

Mi infancia fue fabulosa. Mis padres me dieron el mayor regalo que pueden otorgar unos padres, me enseñaron que si siempre haces lo correcto, todo saldrá bien y serás feliz. Vivía en un mundo de margaritas, flores y violas.



Me esforcé por ser buena, por ir por el camino recto y mi esfuerzo se vio recompensado. Sacaba buenas notas, tenía un montón de amigas que me adoraban porque siempre sabía lo que había que decir y lo que teníamos que hacer todas en cualquier momento. También tenía bastantes enemigos, pero, ya se sabe, el mundo está lleno de envidiosos.
Me reafirmé en mis pensamientos viendo películas. El mundo, claramente, está dividido en buenos y malos: villanos y princesas, indios y cowboys,  romanos y cristianos, policías y ladrones…. La verdad y la bondad siempre triunfan; el amor verdadero siempre acaba imponiéndose, los buenos siempre tienen razón.

En una ocasión tuve un revés, totalmente inmerecido, y mi mundo se resquebrajó. Mi hermana, que es creyente, dijo que era la voluntad de Dios y se quedó tan ancha, pero yo no creo en Dios. De las flores y violas pasé a las Margaritas con mucho tequila. No obstante, como el universo siempre provee, encontré un libro de crecimiento personal y aprendí que si piensas en positivo, conseguirás siempre lo que quieras; que la mayoría de problemas que tenemos es porque no nos creemos que podemos hacer las cosas y somos nosotros mismos los que nos boicoteamos y que el universo conspira a nuestro favor. Si algo sale mal o como no esperábamos, es una señal para cambiar de vía. QUERER ES PODER. Todo sucede por algo, siempre para bien aunque al principio puede parecer que no.
Desde entonces tengo sólidos valores, ideas claras.



(Su mundo es pequeño y su corazón trocitos de cieno.)

Una de mis amigas cuestionó una vez mi forma de hacer las cosas:
-Pero Lana, ¿no crees que hay más matices, que ni los buenos son tan buenos ni los malos tan malos y que deberíamos dar a las personas el beneficio de la duda? Al menos darles una oportunidad…
-Tienes toda la razón -le contesté-, pero hay dos formas de hacer las cosas: mal o bien.

Hay un pensamiento automático para cada circunstancia, confortante y consolador. Me gusta la gente que destaca, pero la mayoría sólo quiere llamar la atención; si alguien es demasiado simpático, generalmente es porque quiere algo de ti o quiere aprovecharse; adoro a la gente diferente, aunque hay que ver la de raros e inadaptados que se hacen los interesantes; si veo alguien con rastas pienso “¡qué moderno”, aunque en la mayoria de los casos será un inadaptado que no quiere trabajar sino vivir del cuento; si una mujer tiene varios novios, me parece estupendo, aunque la mayoría son unas frescas y no merecen confianza; si un hombre no tiene trabajo deja de tener interés para mí porque no se sabe buscar la vida; si un niño llora pienso que no debería hacerlo porque, aunque está muy bien que sea sensible, en realidad es propio de nenazas y así se lo digo; si alguien pierde su casa por no poder pagar al banco me da mucha pena, aunque en el 90% de los casos es porque ha vivido más allá de sus posibilidades…



Todo el mundo se define por sus actos y sus circunstancias vitales y son estos los que dictan cómo trato a cada persona, pero yo no tengo nada en contra de nadie, que quede claro.
Salvo algunas excepciones, no me fío de los hombres que no se han casado nunca, tampoco de los que se han separado varias veces o de los que han tenido más de tres relaciones. Si un hombre (o una mujer) no ha tenido una relación estable larga es porque es raro, así de claro.

Se están perdiendo los valores y lucho contra ello. Sé que habrá mucha gente que no me entienda, pero yo estoy muy feliz con mis valores y espero que algún día todos los que me atacan se den cuenta de que tengo razón, de que si nos guiáramos por la moral y las buenas costumbres todo iría mucho mejor. Cuando alguien hace algo mal, no dudo en decírselo y, si es preciso, lo cuento para que todo el mundo lo sepa, aunque lo hago con la mejor intención, para ayudarles y que se den cuenta de su error.

Mi mundo es tranquilo, por mucho que algunos intenten destruirlo. No me gustan los problemas, sigo mi vida con rectitud y honestidad. Sé todo lo que necesito saber. Sé que hay muchos envidiosos y no les presto atención, por graves que sean sus afrentas.  Mi vida es tan perfecta y yo soy tan feliz que es normal que la envidia crezca a mi paso.



Mi mundo está claro, los árabes no son de fiar, como tampoco lo son los pakistanís y otras muchas personas y colectivos, como los taxistas o los afiladores. Yo dejo que vivan y no me meto en sus asuntos, pero tampoco quiero que se inmiscuyan en los míos o que me intenten engañar. Si amenazan mi mundo, voy a por ellos. Hasta hace poco me caían muy bien los peruanos, son personas tranquilas y amables, hay muchos en mi barrio que trato con normalidad. Pero un día detuvieron a uno de ellos por varios robos en la zona y ya no pienso lo mismo. Me sabe muy mal, yo confiaba en ellos, pensaba que eran buenos.

Mi ideal es la normalidad, o sea lo que no sale de la norma. Me gusta la confortabilidad de saber que el mundo no tiene secretos para mí; es dulce y segura. La situación está muy difícil, pero muchas personas que están paradas es porque no quieren trabajar o porque no se han esforzado lo suficiente, yo estoy dispuesta a trabajar y a arrimar el hombro por lo que eso nunca me sucederá a mí.

(Su mundo es sencillo, pedacitos de oro pegados en un ladrillo.)

En In-Mediatika, en mi sección Amor, sexo y vida






jueves, 24 de mayo de 2012

Dos locos enamorados: Wolfgang Amadeus Mozart y Constance Weber

Dos locos enamorados
De 99 historias de amor, que ya está disponible en edición digital.

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) tuvo dos grandes amores en su vida. El primero, su mujer, Constance (1762-1842): con quien tenía en común el temperamento, el gran amor que ambos se profesaron –sobre todo él ya que ella se extrañaba de su total dedicación– y la comprensión. El segundo, la música...
Mozart se enamoró primero, en septiembre de 1777, de la hermana mayor de Constance, Aloysia, una soprano prometedora pero inexperta y planeó ayudarla en su carrera. El padre de Wolfgang, Leopold, se opuso, ya que su ambición era que su hijo triunfara; por esta razón y, también por la precaria situación económica de la familia, lo llevaba de gira, con su hermana Maria Anna, desde que tenía cinco años. Wolfgang fue un niño precoz que realizó su primera composición en 1761 y en 1772, con dieciséis años, había compuesto ya veinticinco sinfonías y su primer cuarteto para cuerda.



Aloysia le abandonó y él sufrió mucho por ello, pero, años después, en 1781, se volvió a encontrar con los Weber y se enamoró de Constance, la tercera hija de la familia.
Mozart y Constance –a quien Wolfgang definió en una carta a su padre como "el más bondadoso corazón que nunca había conocido"– esperaron mucho tiempo a que Leopold les diera su aprobación, pero como no lo hizo decidieron casarse el 4 de agosto de 1782 en la catedral de San Esteban en Viena. En cuestión de temperamento eran la pareja perfecta, ya que los dos eran juguetones, divertidos y amaban la vida, pero financieramente eran un desastre.
Wolfgang y Constance tuvieron seis hijos en nueve años, pero sólo dos, Franz y Karl, llegaron a adultos. Constance solía estar embarazada o enferma o ambas cosas. Además, sobre Mozart también pasó el fantasma de los celos y llegó a sospechar que Constance le era infiel.
El compositor solía escribir cartas de amor alegres y coquetas a su mujer, cuando estaban separados por las giras que él hacía para ganar dinero. 



Todo lo soporto por ti...

Cuando llevaban nueve años casados, seis meses antes de su muerte, le escribió una significativa misiva: «No puedes darme ninguna satisfacción mayor que estar contenta y alegre, porque si yo sé con seguridad que a ti no te falta nada, entonces todas mis fatigas me resultan agradables y queridas, y la más fatal y confusa situación en la que yo pueda encontrarme se convierte en una insignificancia si sé que tú estás sana y contenta». Para paliar sus problemas económicos, aceptó escribir la ópera bufa La flauta mágica.
Después de su muerte, Constance, que le sobrevivió durante cincuenta años, jugó un importante papel asegurándose de que llegara a ser reconocido. Constance recibió una pensión del emperador Leopoldo II y se casó con un diplomático danés, George Nikolaus von Nissen, quien se convirtió en biógrafo de Mozart.



Un compositor rápido

Dos días antes del estreno de la ópera Don Giovanni en Praga, en 1781, Mozart todavía no había escrito la obertura. Estaba tranquilo, pero los productores y la compañía no lo estaban tanto. Empezó a escribir la víspera del estreno, Constan-ce le ayudaba a permanecer despierto contándole historias y preparándole punch.
Al final pidió a Constance que le avisara cuando hubiera pasado una hora, pero ella no lo despertó hasta las cinco. Mozart corrió como un loco y a las siete terminó la obra. Tenía gran facilidad para componer: en 1788 escribió tres sinfonías en sólo siete semanas.
El compositor estaba muy enfermo ya cuando recibió el encargo de crear un réquiem de un misterioso desconocido. En realidad se trataba del conde F. von Walsegg-Stuppach, a quien le gustaba presumir de brillante compositor, pero Wolfgang se obsesionó con que estaba escribiendo su réquiem y su salud empeoró. Aunque los médicos de la época no supieron decir de qué murió, se cree que fue de uremia.

lunes, 21 de mayo de 2012

Y primero fue la luz

 ¿Basta con poner el mundo a los pies de alguien para que te ame? ¿Qué esperan las personas que lo dan todo en el amor? ¿Y las que, como el hombre de este relato, aparentan darlo todo cuando en realidad lo que hacen es pedirlo todo? ¿Puede existir algún final feliz?

Y primero fue la luz
Primero fue la luz. La deslumbró de tal manera con sus trajes cruzados de tres botones (o dos, nunca había sido una experta en moda), sus zapatos impecables, sus andares y modales de caballero, su sonrisa destelleante, su conversación fluida, sus interesantes comentarios, sus teorías, sus (un poco) largas opiniones sobre el mundo en general y sobre todo en particular…

Alicia Misrahi, escritora y periodista: www.aliciamisrahi.com

La agasajaba con una ternura envolvente. Le abría la puerta, la dejaba pasar primero siempre –a no ser que considerara que hubiera un peligro, pues entonces, como un caballero, pasaba primero para asegurarse de que todo estaba bien-, la cogía suavemente de la cintura para guiarla o para embrujarla. Él era algo mayor que ella y tenía varios mundos para ofrecerle. Parecía dispuesto a dárselos y a protegerla y a cuidar de ella.
“Tú no te preocupes de nada –solía decirle-, déjame a mí”.
La alumbró y la iluminó de tal manera que sólo podía verle a él.



El segundo día fue el cielo. Como amante era tan atento como cuando ejercía de caballero, mentor, maestro, pigmalion y líder espiritual.
“Déjate hacer, no te preocupes de nada” –solía decirle, Y le daba placer.
Ella estaba subyugada por él, aunque le parecía demasiado maravilloso para que fuera verdad. ¿Por qué se había fijado en ella un hombre de mundo como él que podía conquistar a cualquier mujer?



Luego fueron las flores. Como si el hubiera notado sus reticencias, sus más ocultos temores, sus dudas… la agasajó con un mar de flores de todos los colores que inundaron su casa. Muchos ramos de pétalos variopintos, fragantes y aterciopelados, y, sobre todo, multitud de macetas de plantas exóticas, vivaces y originales que convirtieron la gran terraza de su casa en el vergel que siempre había soñado.
Le regaló el paraíso.
Al cuarto día la llevó a pasear bajo la luna y se la ofrendó junto a su corazón. “Soy un lunático” –dijo-, pero si me aceptas, soy tuyo”. Él fue rayo de luna en su perdida soledad.
Y se convirtió en la luz de su vida, en su lucero, en su faro… en el sol en torno al que giraba.



Al quinto día, voló con ella por el cielo y la convirtió en ave pasajera. Se fueron juntos a dar un cuarto de vuelta al mundo como celebración de su matrimonio. No tenían tiempo de hacerla entera, los múltiples compromisos de él en el trabajo limitaban el tiempo que podía ausentarse. Era un hombre importante, un pez gordo de los negocios.
Nadaron como locos peces de colores entre corales, amándose y sorprendiéndose de todo lo que tenían en común.
En el sexto mes le regaló un precioso afgano. Alborozado por su felicidad, le declaró que le encantaba verla correr feliz en libertad. La tenía totalmente cautiva de sus encantos, ella se limitaba a sentir sin pensar y era feliz. “Te quiero demasiado”, le declaraba él, o “eres todo para mí”.
Al séptimo día él descansó. En teoría para disfrutar de todo lo que habían conseguido juntos.



En la segunda, época, la de destrucción del universo tal como lo conocemos, primero fue la oscuridad: la privó progresivamente de algunos de sus amigos e incluso de algún familiar “No necesitamos a nadie más” –decía mientras la encerraba en casa a base de cadenas y candados, físicos y mentales. Y se hicieron las tinieblas, no había nadie al otro lado de la ventana.
Ella, íntimamente enfadada, le llamaba mentalmente “lumbreras”. Una vez se le escapó en voz alta. Él alzó una ceja inquisitiva para preguntar y ella, acobardada por no querer defraudarle o quizá para que no la riñera, masculló: “Nada”.

Sigue en http://www.inmediatika.es/y-primero-fue-la-luz/

jueves, 3 de mayo de 2012

Mentiras relativas

“Lo mismo te miento que te digo la verdad”  -dijo él para tranquilizarla la primera vez que le pilló en una gran mentira.
Ella supo que era sincero y que podía confiar en él.
Alicia Misrahi. Página web: www.aliciamisrahi.com
Podría haberle dejado, haber lanzado un jarrón para que se estrellara en su cabeza dándole tiempo para que se apartara –como sucedía en las películas-, haber vaciado el vino en su cara, haberle arañado los ojos… pero sonrió.



No era cirujano, esa fue su primera mentira desvelada, que ella descubrió accidentalmente durante su primera época juntos. Se hizo famoso por sus intervenciones de aumento de pecho personalizadas y por las operaciones de narices. Operaba cualquier parte del cuerpo de sus pacientes y la dejaba en su punto justo, pero sus tetas y sus narices eran sublimes, especialmente diseñadas y moldeadas con mimo para adaptarse a los cuerpos y caras de sus propietarios y mejorarlos notablemente sólo con una serie de toques sutiles.
De su primera etapa ella guardaba como recuerdo unas nuevas tetas con forma de jugosas peras, tan naturales que parecían las suyas propias aunque con una talla y media más.
Tampoco era agente secreto, ni policía infiltrado ni ladrón de guante blanco ni taxista ni explorador ni minero, como descubrió en diferentes ocasiones. En realidad, era un artista.
No sabía quén era. Le amaba en cada una de sus personalidades. Se aparecía ante ella como un electricista y sabía que era él. El sutil brillo en los ojos le delataba.
No es que fingiera ser un electricista y recreara luego la típica y tórrida fantasía de sexo salvaje aquí te pillo aquí te mato: es que era un electricista y su figura, sus actos y su rostro se adaptaban a su nueva condición.
Durante un par de semanas podía verlo atareado con su mono azul y su caja de herramientas reparando los enchufes, redes, conexiones y lámparas de sus vecinos.
Luego, repentinamente, desaparecía.


Y volvía a aparecer como un hombre de negocios, un traficante de armas, un halconero, un domador de fieras, un vendedor de seguros, un actor muerto de hambre intentando abrirse camino en un sinfín de castings, un clown acróbata, un exitoso presentador de televisión…
Cada oficio tenía su propia personalidad y rasgos físicos específicos, pero ella siempre le reconocía  por el brillo en los ojos cuando la miraba.
“Lo mismo te miento que te digo la verdad”. Confiaba en él porque sabía que siempre volvería a ella y que la sorprendería.
Con él podía ser quien quisiera y él lo creería. O lo fingiría con tal veracidad que venía a ser lo mismo. Hubo una época que aspiraba a encontrar un hombre con el que pudiera ser ella misma. Con él, podía ser todas las mujeres y ninguna.
Podía sentirse una jovencita traviesa y vestirse de Lolita y para él sería realmente una quinceañera perversa. Podía ser una mujer fatal, un ama, una espía venida del trópico, un ama de casa perfecta, una aventurera, una cabaretera y él siempre sería su complemento perfecto.
No sabía quién se adaptaba a quién. A veces él aparecía con una identidad con la que ella había fantaseado conscientemente, pero otras veces él volvía a ella con un personaje carismático y extraño que ni siquiera había sospechado que ambicionara.
Recordaba con especial emoción y cariño la etapa en la que ambos fueron antropólogos que convivieron con diferentes tribus de indios del Amazonas. Con él todo era fácil, posible, sencillo, por arriesgado que fuera. Vivieron románticos y extenuantes días de baños en el Amazonas, entre cocodrilos y pirañas y mosquitos; de hermosos atardeceres navegando en canoa entre saltarines delfines, y de lentos avances por la selva impenetrable y llena de animales tan bellos como letales. Sabía que nada podía sucederle porque confiaba en él plenamente, “lo mismo te miento que te digo la verdad”.


Un día no volvió a ella. Tuvo la certeza de que había pasado una tragedia.
Un hombre vino a verla para comunicarle la muerte de su amado y para explicarle quién era realmente.
Le hizo callar con un gesto imperioso, le despidió y se sentó a llorar y a recordar en el tejado.
No le interesaba saber quién era él realmente, le bastaba con haber sido feliz. Había descubierto por experiencia propia que la verdad y la sinceridad están sobrevaloradas.

Visita mi sección Amor, Sexo y Vida en In-Mediatika! No es una orden, es una sugerencia hecha con mucha pasión :-P

miércoles, 25 de abril de 2012

Escritores de No Béstsellers, El (In)Mundo Editorial

Hace años, cuando el libro no era sólo un producto que exprimir al máximo, había cierta inquietud de las editoriales por ofrecer libros de calidad y por darlos a conocer y promocionarlos aunque no fueran béstsellers de partida. Las editoriales, en un pasado no tan lejano aunque parece remoto, apostaban por nuevos nombres, nuevos libros, nuevas voces, nuevos temas, nuevos enfoques y defínían la cultura y la ofrecían. Ahora, no.

Hace diez años, cuando empecé a publicar libros de ensayo y autocrítica/crecimiento /autoayuda salvaje, las editoriales todavía se involucraban algo con los libros que publicaban. En novela se empezaba a mascar ya el halo maléfico de la codicia superventas, pero todavía había oportunidades.

Actualmente, los criterios de selección son conseguir libros que se vendan solos y publicar libros que pueden ser de gran calidad –o no- pero no interesan a nadie a priori (y menos que a nadie a las editoriales) para llenar el catálogo, para que los editores justifiquen su sueldo de editor publicando libros y para que las mesas de novedades y las estanterías de las librerías se llenen con libros de la editorial en cuestión. Son libros que nacen con un hálito de vida y que no se venderán; son libros que han nacido para ocupar un espacio en las librerías, para ir de séquito de otros que son los importantes.

Primero, porque nadie apuesta por ellos y los dejan a su suerte, muchas veces escondidos en apartados que no les corresponden.
Hasta hace poco el ensayo iba más a su libre albedrío, sin los vicios que alienan a las novelas, pero esta situación ha ido cambiando poco a poco. Para peor.

Tiene razón mi amiga Sanfaina Krisis, llamada así porque ella y su patulea de acogidos/recogidos en casa –escritores y periodistas a los que su editorial no les pagaba sus derechos de autor o que su medio de comunicación no les pagaba sus colaboraciones- estuvieron viviendo una temporada de un lote de latas de sanfaina (pisto) que mezclaban con arroz o con patatas o con lo que tuvieran disponible. También adoptó el nombre de Sanfaina Krisis porque la crisis actual, general y su propia crisis están compuestas de muchos pequeños trocitos de muchas cosas que cuesta mucho digerir. Tiene razón cuando afirma, en su blog Las Crónicas Bohemias, que el mundo editorial está podrido:
“Hoy en día casi no nos quedan editores. Los pocos que quedan dentro de los grandes universos/planetas editoriales están sometidos, para poder sobrevivir, a las exigencias de los resultados. Intentan engañar a la gran maquinaria y sortearla, pero saben que si uno de los libros que contratan no alcanza un determinado número de ventas, pongamos que hablo de diez mil o de veinte mil, irán a la calle. Los tratan como entrenadores de futbol que si no consiguen un éxito fulminante pasan a la historia.
Unos pocos editores buscan nuevos caminos al margen de las megaconstelaciones de editoriales con apuestas interesantes, honestas y valientes.
Mientras tanto, los Grandes Monstruos de la Edición nos meten por los ojos lo que ellos desean que compremos.”

Sanfaina se ilusionó cuando su editor le comentó que tenía mucha fe en su libro, que era muy bueno e iba a gustar mucho y que iba a ser un éxito seguro. Meses después, recibió el primer mazazo:
“Hoy he descubierto que, a pesar de que yo lo recibí hace apenas una semana, mi libro lleva un mes en la calle. Nunca mejor dicho, porque en las librerías, como todos esos cientos de novedades que no tienen nombre ni filiación conocida, ha estado poco.
He llamado a la editorial para preguntar sobre la promoción, puesto que no me ha llamado nadie, ni para una entrevista de radio. El editor me ha dicho que se envió un correo a las revistas femeninas y que nadie ha contestado.
Esa es la promoción que va a tener mi libro. Mi editor también ha añadido que quieren emprender más acciones, pero que ahora están concentrados en un superlanzamiento de un megaestrella autor hipermediático (evidentemente, no lo ha dicho así, pero se infería claramente lol).
Y digo yo, si es tan famoso, ¿para qué necesita tanta promoción y publicidad? ¿No sería mejor que las editoriales repartieran un poco sus recursos para destinarlos a libros interesantes de autores menos conocidos?
Cada vez que compras un libro porque está de moda, sin conocer su contenido, matas un libro interesante.”
 La triste historia de Sanfaina Krisis puede ser la historia de cada uno de nosotros, escritores en busca de lectores, en busca de una vida digna, en busca  de un poco de transparencia y trato humano en nuestras relaciones con las editoriales.

Contenido del artículo/Tratado:
  • Escritores de no béstsellers
  • Sueños de escritor novel
  • Editoriales a rebufo
  • Comerciantes de sueños
  • ¿Triunfo vía concurso?
  • ¿Autopromoción?
  • El futuro en Ebook
  • El infausto Día del libro
  • La mafia de la edición
El resto en:
http://www.inmediatika.es/el-in-mundo-editorial-suenos-de-escritor

martes, 24 de abril de 2012

Yo protesto, el (In)Mundo editorial

Yo protesto.  Protesto contra la codicia de las editoriales, protesto porque a la hora de publicar un libro o de darlo a conocer lo que tiene menor importancia es su calidad, protesto contra la ceguera de las editoriales ante el libro digital al que, en connivencia con las distribuidoras, intentan capar, neutralizar y ningunear.

Alicia Misrahi, escritora, periodista, traductora, camarera…

Y como protesta, libero uno de mis libros, Los poderes de Venus, sobre mujeres de la historia que han sido libres y han vivido su sexualidad y su vida sin tener en cuenta la tiranía social de la época en la que vivieron. Está disponible en mi web (www.aliciamisrahi.com) para descarga gratuita. Aunque también hay una casilla para donar porque la vida del escritor y la del artista son duras…
Y, como protesta, escribo este artículo en el que cuento lo que sé sobre el (in)mundo editorial, sobre sus miserias y codicia. Será largo porque no quiero dejarme nada en las puntas de los dedos (¿quién usa ya tintero a estas alturas?). Tomaoslo con calma, quizá podéis leer un apartado cada día…
Están tan mal el (in)mundo editorial, la lectura y la cultura que cuando, con un poco de recelo y la cabeza alta, confiesas: “soy escritor”, la primera pregunta que te dirigen no es sobre qué escribes sino, “Sí, pero de ¿Qué vives?”. Lo mismo ocurre con cantantes, pintores, músicos, escultores, etc…


Tengo una amiga, Sanfaina Krisis, escritora, periodista y traductora, que vive con intensidad La Vida Bohemia, esa que parece tan atrayente y divertida cuando la lees en un libro, pero que en la realidad consiste en que comes lo mismo cada día, tus agujeros tienen zapatos, sufres para poder pagar la luz o cualquier otra factura y tu vida es la precariedad. Sanfaina, como yo, es una escritora Pro (Profesional) y no tiene pelos en la lengua:
“Publicas un libro, con lo que cuesta, y no tienes nada: sólo mil o dos mil ejemplares que se pasearán por las librerías, estarán, con un poco de suerte, dos semanas en las mesas de novedades y luego volverán a oscuras cajas donde se perderán. Cuando llames a la editorial para pedir más ejemplares, no quedará ninguno, pero en tus liquidaciones de autor figurará que la editorial tiene por vender 1.000 ejemplares de los 2.000 que editaron.”
También como protesta por el maltrato (o ningún trato) que recibimos los escritores que no somos autores de béstseller, me he embarcado en la edición digital con Ibuku, una iniciativa de seis agentes literarias que buscan nuevas formas de recuperar el libro como cultura, de volver a dignificar la edición, de dar a conocer a nuevos escritores y de recuperar títulos descatalogados de diversos escritores.
99 historias de amor, 99 curiosidades sobre el sexo y En la cocina de Afrodita están disponibles formato ebook en la Casa del libro.



No pretendo vivir del cuento, ni siquiera poder vivir sólo de escribir libros puesto que es algo inviable con lo que nos pagan a los escritores (8% con suerte, los Grandes llegan al 10% del PVP sin IVA) y con anticipos que no pagan todos los esfuerzos ni de lejos y que, realmente, es muy difícil cubrir para que luego los libros produzcan royalties como pulgoncitos lecheros (los Grandes Vendedores de libros reciben anticipos millonarios o compensaciones como premios literarios de sumo prestigio, como el Planeta, que, según fuentes procedentes de la prensa cultural está otorgado de antemano y va a parar a escritores mediáticos, a escritores que publican con otra editorial y se quiere atraer a Planeta, a escritores a los que se quiere premiar para que sigan en la editorial, a escritores a los que se les quiere dar un último empujoncito después de ganar el Nadal… etc).

Tampoco me parece mal que reciban sus prestaciones y contraprestaciones por vender tanto. El tema es que, tal como está montado ahora, jamás podremos formar parte de esa elite y que se está produciendo una gran brecha entre escritores superventas y escritores mindundi, más o menos lo que ocurre en nuestra sociedad donde las clases medias están siendo deglutidas por la crisis.


Tengo claro que escribir es un oficio difícil, solitario y a la vez, junto con la lectura, mi gran pasión. Los libros son mi vida: historias que devorar, historias que contar. También tengo claro que, entre los escritores, sólo seguiremos escribiendo in eternum aquellos que realmente no podamos parar de escribir porque forma parte de nuestra naturaleza. Los que quieran conseguir cualquier objetivo, lo dejarán, porque no es un camino fácil. Los que lo llevamos en el alma, seguiremos a pesar de que no publiquemos, a pesar de que no nos dé casi dinero, a pesar de que tengamos que dedicarnos a cualquier otra cosa para poder comer. Pero, por lo menos, hagamoslo con cierta dignidad, no vendiéndonos por cuatro chavos. Lo importante y definitivo es escribir, no publicar (aunque si publicas y te pagan por ello y además te pagan bien, ya debe ser la leche).
No me importa escribir artículos o reseñas o lo que sea, es más, me gusta… AMO ESCRIBIR!, siempre y cuando me los paguen a un precio justo, lo que cada vez ocurre menos, y siempre y cuando me los paguen y no intenten venderme que escriba para promocionarme…
Más datos, alegatos y pelagatos en Freelance, esos muertos de hambre.



Tampoco le hago ascos a las traducciones, pero están horriblemente mal pagadas y es un trabajo esclavo en el que es raro que se actualice el IPC. Tengo un amigo traductor al que no le han subido el IPC desde hace ocho años y no es un caso aislado.
Queridos editores y mecenas, si habéis llegado hasta aquí, me ofrezco como escritora para promocionar, financiar y apoyar o como cortesana (sé contar historias y bailar danza oriental…). También me ofrezco como periodista freelance razonablemente bien pagada, como copy…

Más en http://www.inmediatika.es/el-in-mundo-editorial-suenos-de-escritor

Contenido del artículo/Tratado:
  • Escritores de no béstsellers
  • Sueños de escritor novel
  • Editoriales a rebufo
  • Comerciantes de sueños
  • ¿Triunfo vía concurso?
  • ¿Autopromoción?
  • El futuro en Ebook
  • El infausto Día del libro
  • La mafia de la edición