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martes, 8 de mayo de 2018

Memorias de África

Karen Blixen y Denys Finch-Hatton

En 1913, la danesa Karen Blixen (1885-1962), más conocida por su pseudónimo literario, Isak Dinesen, compró una granja al pie de las colinas de Ngong en Kenia después de convencer a su primo Bror Blixen (1886-1946) para establecerse en África. Se casaron al día siguiente de su llegada al continente en enero de 1914.
Este matrimonio fue por pura conveniencia ya que en realidad Karen estaba enamorada del hermano gemelo de Bror, Hans, quien nunca la correspondió. Bror Blixen, más zafio y juerguista que su hermano, no fue capaz de dirigir la plantación y empezó a gastar grandes sumas de dinero. Al poco tiempo de casados contagió la sífilis a su mujer, quien sufrió muchísimo durante toda su vida a causa de esta enfermedad.

Por Alicia Misrahi

La aparición del hombre soñado
El 5 de abril de 1918 el matrimonio conoció en casa de unos amigos a Denys Finch-Hatton (1887-1931), un oficial británico de permiso que en aquellos momentos contaba con treinta y un años y tenía todo para conquistarla: era guapo, educado, inteligente, atento, culto, licenciado en Eton, eterno aventurero, poseedor de una avioneta con la que podían hacer apasionantes incursiones y, como ella, fascinado por África y por sus gentes. Bror, que al parecer tenía bastante sentido del humor, solía presentarle como “mi excelente amigo y amante de mi mujer”.

Memorias de África
Karen Blixen y Denys Finch-Hatton

Finalmente el barón abandonó en 1920 la granja de Ngong y pidió el divorcio alegando que su mujer no le había dado hijos. Karen y Denys vivieron una historia de amor interrumpida por los viajes de él, que nunca quiso comprometerse del todo. Este hombre también fue el responsable de que Karen empezara a escribir: «Denys, que vivía principalmente a través del oído, prefería escuchar un cuento a leerlo. Cuando llegaba a la granja me preguntaba: ¿tienes algún cuento?».

El final fue trágico, Finch-Hatton se estrelló con la avioneta en la que ambos habían volado juntos sobre el altiplano africano. Días antes habían discutido agriamente porque él se sentía presionado.

Las dificultades para seguir adelante con la explotación de la plantación, debidas a la sequía y al descenso del precio del café, las secuelas de la sífilis y la muerte de Denys, obligaron a Karen a regresar en 1931 a Dinamarca, totalmente arruinada ya que no quiso abandonar a su suerte a sus nativos hasta que no tuvo más remedio. A partir de ese momento inició su carrera literaria, con la publicación en 1934 de Siete cuentos góticos, que la lanzó a la fama en Estados Unidos. Memorias de África (1937), un libro-poema dedicado al continente que amaba, la consagró.

Trabajó hasta el último momento y murió en su casa el 7 de septiembre de 1962. El día antes había escuchado el aria de Händel Wherever you walk, que Denys solía cantarle al pie de las colinas de Ngong. Nunca le olvidó y solía contemplar su fotografía y una imagen de África que tenía colgadas en su habitación.



La rival de Isak Dinesen
La vida de Beryl Markham –la famosa aventurera y aviadora– tiene muchos puntos de contacto con la de Karen.
Es inevitable señalar los numerosos paralelismos entre Memorias de África y el libro de memorias de Markham, Al oeste con la noche (1942): los escenarios y el tiempo son los mismos y también coinciden algunos personajes como Lord Delamere e incluso Bror Blixen, a quien Beryl llama Blix y con quien, al parecer, mantuvo una relación. Del libro de esta última se deduce que ella también se encontraba ocasionalmente con el aventurero e incluso hay quien asegura que en el momento de la muerte de Denys, 1931, él estaba a punto de abandonar a Dinesen. Aunque este dato es tajantemente negado por algunos biógrafos de la autora de Memorias de África.
Más datos curiosos sobre Markham: se rumoreaba que su famosa travesía en solitario y sin escalas del Atlántico de este a oeste (más difícil porque los vientos dominantes soplan en dirección opuesta) fue para intentar recuperar el amor de Tom Campbell Black, su primer instructor de vuelo.

aventureras de la historia
Beryl Markham, la pasión de volar



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