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martes, 22 de enero de 2019

Besos conversación

Por sorpresa, después de tanto tiempo, ayer apareció mi Pepe por Whatssapp. Es alto y fuerte y era mi amante hasta que se echó novia. 
Los dos nos alegramos mucho de vernos. Se ofreció para venir a mi casa, para hablar un rato y le dije que sí.
Fui muy correcta. "Sólo amigos", pensé.

Por Alicia Misrahi. www.aliciamisrahi.com

Le besé en la mejilla. La traviesa que hay en mí pensó en girar la cara rápidamente para atraparle los labios en un beso traicionero. No hizo falta, en el segundo beso nuestros apéndices nasales chocaron y los dos nos azoramos.

Nos sentamos en el sofá con un cafelito para hablar tranquilamente y su ternura fuerte y mi cariñoso salvajismo se abrieron paso, como siempre.



Fue él el primero que me besó, en el cuello. Le devolví el beso, cálido y suave.
Entonces me besó en la frente. Y yo a él.
Me sentí como Amelie pero con los papeles cambiados.
Me beso en la comisura de los labios. Le besé en el extremo opuesto de sus labios.
Nuestras bocas se unieron en un beso jugoso y breve. Luego otro. Poco a poco nuestros cuerpos se iban acercando. Acabé entre sus brazos con las piernas sobre las suyas, sentada a horcajadas encima de él.

 Besos suspiro, besos apasionados que exploran labios, lengua y sensualidad, besos cadenciosos, besitos tímidos, besos que suben de tono, besos que bajan intensidad. Besos de desconocidos, besos de reconocimiento.

De vez en cuando, bebíamos un traguito de café y nos volvíamos a besar como si fuera lo único que pudiéramos hacer.
En otro momento le hubiera quitado la camisa. No lo hice, aunque le acaricie la espalda. Él devolvió la caricia en mi piel.
Los besos crecían, los besos menguaban, los besos se paraban y volvíamos a hablar en una conversación salpicada de besos en el cuello, de besos en el hombro, en la frente, en el pelo, en la clavícula. Besos reencuentro.


No hicimos nada más que besarnos, con diferentes intensidades y con la única intención de disfrutar del acto de besar.
Se fue. Embriagados por tanto beso, nos besamos de pie con los cuerpos juntos en el beso más largo de todos, intenso, lento, lleno de promesas. Hoy va a volver.

No lo ha dejado con su novia, quiere seguir con ella, pero sintió el impulso de venir a mí una vez más, sin expectativas, sin remordimientos para el día después.

A veces se nos olvida que el beso es una forma de comunicación en sí misma, una forma de disfrutar y tendemos a usarlo sólo como "preliminar" para las relaciones sexuales. Nos olvidamos de besar a nuestra pareja por el simple placer de besar, lo convertimos en un trámite con un insípido piquito.
¡Reivindiquemos el placer de besar! ¿Creamos una plataforma pro beso sensual en todas sus variaciones?

1 comentario:

  1. Me parece tierno, maravilloso y excitante!... una excelente descripción del beso tan manido y tan amplio donde entra un universo de sensaciones únicas y personales... dulce, amargo, picante, salado, corto, largo, cálido, frio...y mas y mas y mas
    Adoro los besos!

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BR