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miércoles, 15 de junio de 2011

La mirada...




(De Manual de la aprendiza de depredadora, Alicia Misrahi)

La Mirada

Junto con la sonrisa o por separado, la mirada es un arma muy valiosa y poderosa. Podemos tener nuestra propia mirada de cazadoras, directa a los ojos, quizá desafiante, quizá interesada, quizá descarada, quizá intensa, a lo mejor provocadora… pero no debemos limitarnos sólo a ella porque seríamos como bebés que no saben explorar un lenguaje complejo y sólo balbucean unas pocas palabras… niñas perdidas que muestran su lado más sincero, lo que las hace más vulnerables porque son evidentes y previsibles y que no saben aprovechar toda la riqueza de las palabras y su poder…

Si sólo usamos la mirada intensa y prolongada seremos tigres que se anuncian como tales: “Hola, soy un tigre y voy a devorarte”.

El lenguaje de los ojos está compuesto de múltiple matices e intenciones. Podemos mirar para ser vistas, mirar sin que te vean mirar, mirar para ver y evaluar, ensayar la mirada por el rabillo del ojo para ver qué hace el otro, bajar los ojos un instante y volver a subir la mirada, directa a los ojos o levemente esquiva, para reforzar su poder.
Se puede acariciar con la mirada….

Todas podemos usar los ojos para expresar mil palabras e intenciones. Todos los ojos femeninos tienen su encanto, pero aunque nuestra mirada no sea especialmente expresiva (es algo que se puede trabajar para conseguir mejoras espectaculares en poco tiempo), seguro que tenemos una sonrisa maravillosa. La naturaleza es sabia y si no nos ha dotado de ojos particularmente hermosos, seguramente nos ha proporcionado una sonrisa con encanto. Y, si no, un toque de lápiz de ojos o de kohl aquí y allá hace maravillas. El único requisito es jugar: la vida es juego.


La mirada traviesa
¡Ah! La picardía… Una mirada directa acompañada con una sonrisa levemente maliciosa no deja nunca lugar a las dudas y sí a muchas malinterpretaciones (en el sentido de “pensar mal” con respecto a nuestras intenciones que no son nada inocentes…).

La mirada de la depredadora tímida
Mírale directamente a los ojos durante unos segundos y luego aparta la mirada como si estuvieras confundida o azorada. Las señales contradictorias y desconcertantes resultan misteriosas e incitan a querer descubrir más, a conquistar…

Hay muchas miradas, formas de mirar, formas de ver, formas de hacerse ver. Estos son sólo dos ejemplos, cada uno o cada una debería experimentar con su mirada y con su forma de ver el mundo.

2 comentarios:

  1. Nueva interesante entrega de (Manual de aprendiza de depredadora) que espero poder leer antes de cuelgues todos los capítulos...
    La mirada es un lenguaje poco trabajado por el ser (llamado humano) y que si tuvo, se perdió.
    Los gorilas conservan el olor y la mirada como maneras de comunicarse. Mirarlos fíjamente es desafiarlos. Nuestra cultura de la higiene ha desdeñado el olor y la mirada ha quedado relegada a algunas etnias. No quisiera que se malinterpretara, pero conozco unas cuantas chicas de origen medio oriente, por ejemplo, Líbano y su mirada, aunque no han llevado velo, tiene algo de especial que quizá se haya transmitido de generación en generación. Al otro extremo me sé de un actor cienciológico que prohibe que el personal le mire directamente...
    Encantado de volver a leer un trocito de este manual.
    besos

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  2. jajajajaja, intentaré no colgar todo mi libro en el blog :-). De hecho, el apartado dedicado a la mirada es más extenso, esto sólo es un adelanto.
    En general, mirar fijamente a todos los animales es desafiarlos (los perros, por ejemplo, también, pero de han adaptado a nuestro lenguaje).
    Gracias por tus comentarios y aportaciones :-) Un beso

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