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martes, 28 de junio de 2011

El Inmundo editorial. Crónicas Bohemias XXII

De mi amiga Sanfaina Krisis, escritora con libro publicado que se tropieza con la realidad.

"Hoy he descubierto que, a pesar de que yo lo recibí hace apenas una semana, mi libro lleva un mes en la calle. Nunca mejor dicho, porque en las librerías, como todos esos cientos de novedades que no tienen nombre ni filiación conocida, ha estado poco.

He llamado a la editorial para preguntar sobre la promoción, puesto que no me ha llamado nadie, ni para una entrevista de radio. El editor me ha dicho que se envió un correo a las revistas femeninas y que nadie ha contestado.

Esa es la promoción que va a tener mi libro. Mi editor también ha añadido que quieren emprender más acciones, pero que ahora están concentrados en un superlanzamiento de un megaestrella autor hipermediático (evidentemente, no lo ha dicho así, pero se infería claramente lol).

Y digo yo, si es tan famoso, ¿para qué necesita tanta promoción y publicidad? ¿No sería mejor que las editoriales repartieran un poco sus recursos para destinarlos a libros interesantes de autores menos conocidos?

Cada vez que compras un libro porque está de moda, sin conocer su contenido, matas un libro interesante."

2 comentarios:

  1. Corroboro lo que dices. Estoy leyendo "Marketing para escritores" de Neus Arqués y por desgracia para las editoriales (la mayoría prácticamente), un libro y un producto de consumo, digamos, un yogur, vienen a ser lo mismo. Donde un autor poco conocido ve arte o poesía, el editor ve gastos y posibles beneficios.
    Nos domina lo inmediato, lo instáneo, el "aquí y ahora".
    Mientas haya quien además de comprar lea...
    besos

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  2. Suena interesante. Yo también coincido con mi amiga Sanfaina Krisis con su punto de vista, a pesar de que yo he tenido más suerte (o lo que sea). Además, en los últimos diez o quince años, dominados por ese capitalismo salvaje que es estúpido, se ha acelerado el proceso. Si un libro no triunfa a las dos semanas, queda relegado a un rincón.
    Tienen que cambiar muchas cosas, muchas... pero no sé si estamos dispuestos a asumir y promover los cambios, empezando por nuestro día a día.
    Estoy preocupada por San, tiene un bajón del demonio (no me extraña) por culpa del (mal) trato recibido por la editorial.
    Lucha y sigue adelante pero ha perdido la ilusión por su libro y por el mundo editorial en general.
    El otro día me dijo que pensaba dejar de escribir. Sé que no lo hará porque es algo que lleva en la sangre, es lo que es: escritora, pero el hecho de que se lo plantee me preocupa y entristece.
    Un beso Manel

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