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lunes, 18 de julio de 2011

Sonrisa de entrega

De mi amiga Alyna, una historia de sueño, fantasía y de ataduras que demuestra que las ligaduras más fuertes no son las físicas sino las psicológicas. :-)

Las cuerdas

Los domingos por la mañana me siento realmente como si estuviera en el paraíso. Después de haber dormido y descansado durante dos noches seguidas me siento recuperada y mis neuronas funcionando a pleno rendimiento.

Miro por la ventana, hoy hace un sol espléndido, y algunos rayos llegan ya a la terraza, reflejándose en el techo del dormitorio. Por la puerta aparece él, con una sonrisa cálida y generosa, y una bandeja con lo que parece ser el desayuno: un bol de cereales con trocitos de fruta, nata y espolvoreados con chocolate, y un pequeño jarroncito con una rosa roja. Son estos detalles los que le distinguen, los que le dan ese aire romántico a todo lo que hace.

- Buenos días, cariño ¿has dormido bien? - Siempre se levanta antes que yo, duerme poco, aunque más que cuando le conocí, quizá porque ahora se siente menos inquieto, más realizado, o porque tiene menos preocupaciones, o al menos eso intento. Asumo que es mi responsabilidad resolver los contratiempos, aunque muchas veces me apoyo en su criterio, que es coherente y práctico. Si fuera por mi, los problemas se resolverían rompiéndolos a cachitos y esparciéndolos en el aire, y él me recuerda que vivimos en un mundo real y material.

- Sí, mi Ama, a tu lado siempre duermo muy bien.- Coloca la bandeja encima de la cama, mientras me incorporo, y me coloca algunos cojines a mi espalda.

Continúa en el blog de Alyna, Ama y Senyora

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