Los freelance, que es la forma glamourosa de decir los muertos de hambre que colaboramos en todos los medios que podemos y cobramos cada vez menos (tanto en cantidad como en frecuencia), vivimos en la precariedad.
Alicia Misrahi, artista del alambre virando hacia artista del hambre; colaboradora freelance de Qué Leer, Adiós, La Maleta Roja, InMediatika; traductora; camarera; señora de la limpieza; escritora autora de Sé Mala, Manual de la aprendiza de depredadora y Sé mala en la cama más doce libros más y antigua colaboradora de Sexologies, Teletodo, Playboy, El observador y el Diari de Barcelona, entre otros muchos. (Si eres redactor jefe o director de algún medio, busco más colaboraciones pero no acepto limosnas. Gracias).
Freelance, esos muertos de hambre
Mientras el país vive en la crisis y los trabajadores “regulares” calculan lo que les quedaría si les despidieran tras la infausta reforma laboral o los trabajadores despedidos luchan por cobrar más de veinte días por año trabajado en sus indemnizaciones, los freelance combatimos para que nos paguen y para que no nos exploten demasiado.
Los escritores noveles o primerizos todavía siguen creyendo en el hada mágica y redentora de la publicación según la cual cuando consigan publicar un libro su vida cambiará (para mejor) y lo habrán logrado.
En realidad, actualmente, publicar un libro no quiere decir nada, no significa nada -ni siquiera que sea bueno al igual que si un escritor no logra publicar un libro tampoco quiere decir que sea malo- y lo más seguro, a no ser que sea un béstseller de nacimiento, es que se venda poquísimo y que apenas llegue a cubrir gastos y mucho menos a dar dinero y mucho menos a su autor…
Texto: Alicia Misrahi. Página web: www.aliciamisrahi.com









