Las editoriales no van a la caza de talentos ni de nuevos autores, sólo van a la caza de ventas. Su objetivo es conseguir libros de ventas millonarias con el mínimo esfuerzo e inversión,
aunque como es un (in) mundo muy viciado, los libros que obtienen más
promoción son, precisamente, los libros de autores mediáticos o
escritores famosos que, seguramente, no la necesitarían.
No se divide el pastel de la promoción: todo va a parar a los libros que ya tienen grandes expectativas de ventas.
Los escritores noveles o primerizos todavía siguen creyendo en el hada mágica y redentora de la publicación según la cual cuando consigan publicar un libro su vida cambiará (para mejor) y lo habrán logrado.
En realidad, actualmente, publicar un libro no quiere decir nada, no significa nada -ni siquiera que sea bueno al igual que si un escritor no logra publicar un libro tampoco quiere decir que sea malo- y lo más seguro, a no ser que sea un béstseller de nacimiento, es que se venda poquísimo y que apenas llegue a cubrir gastos y mucho menos a dar dinero y mucho menos a su autor…
Texto: Alicia Misrahi. Página web: www.aliciamisrahi.com









