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martes, 29 de mayo de 2012

Pensamientos programados

Podría haber titulado Prejuicios o Pensamientos automáticos o Estulticia, pero prefiero Pensamientos programados (o pre-programados) para designar a ese conjunto de creencias e ideas que creemos que son nuestras pero nos han metido en la cabeza y salen a la luz cuando menos lo esperamos para proporcionarnos la solución más fácil.

Alicia Misrahi, escritora, página web: www.aliciamisrahi.com

Me llamo Lana y soy la viva encarnacion de los Pensamientos Automáticos y vivo muy feliz y tranquila, con la paz interior del que sabe en todo momento lo que hay que hacer porque le viene como una inspiración interior. El mundo no tiene misterios para mí, ni sobresaltos, automáticamente rebusco una creencia imbuida por mi educación, por los pensamientos programados de mis padres –que, todo hay que decirlo, intentaron vacunarme de mi tendencia Zen (aunque ellos la llamaban Cenutria) incitándome a pensar por mi cuenta-, por las creencias de mi etnia, mi entorno, mi grupo social, mi clase, mis amigas etc… y actúo en consecuencia. Sin fisuras, sin dudas.

Mi infancia fue fabulosa. Mis padres me dieron el mayor regalo que pueden otorgar unos padres, me enseñaron que si siempre haces lo correcto, todo saldrá bien y serás feliz. Vivía en un mundo de margaritas, flores y violas.



Me esforcé por ser buena, por ir por el camino recto y mi esfuerzo se vio recompensado. Sacaba buenas notas, tenía un montón de amigas que me adoraban porque siempre sabía lo que había que decir y lo que teníamos que hacer todas en cualquier momento. También tenía bastantes enemigos, pero, ya se sabe, el mundo está lleno de envidiosos.
Me reafirmé en mis pensamientos viendo películas. El mundo, claramente, está dividido en buenos y malos: villanos y princesas, indios y cowboys,  romanos y cristianos, policías y ladrones…. La verdad y la bondad siempre triunfan; el amor verdadero siempre acaba imponiéndose, los buenos siempre tienen razón.

En una ocasión tuve un revés, totalmente inmerecido, y mi mundo se resquebrajó. Mi hermana, que es creyente, dijo que era la voluntad de Dios y se quedó tan ancha, pero yo no creo en Dios. De las flores y violas pasé a las Margaritas con mucho tequila. No obstante, como el universo siempre provee, encontré un libro de crecimiento personal y aprendí que si piensas en positivo, conseguirás siempre lo que quieras; que la mayoría de problemas que tenemos es porque no nos creemos que podemos hacer las cosas y somos nosotros mismos los que nos boicoteamos y que el universo conspira a nuestro favor. Si algo sale mal o como no esperábamos, es una señal para cambiar de vía. QUERER ES PODER. Todo sucede por algo, siempre para bien aunque al principio puede parecer que no.
Desde entonces tengo sólidos valores, ideas claras.



(Su mundo es pequeño y su corazón trocitos de cieno.)

Una de mis amigas cuestionó una vez mi forma de hacer las cosas:
-Pero Lana, ¿no crees que hay más matices, que ni los buenos son tan buenos ni los malos tan malos y que deberíamos dar a las personas el beneficio de la duda? Al menos darles una oportunidad…
-Tienes toda la razón -le contesté-, pero hay dos formas de hacer las cosas: mal o bien.

Hay un pensamiento automático para cada circunstancia, confortante y consolador. Me gusta la gente que destaca, pero la mayoría sólo quiere llamar la atención; si alguien es demasiado simpático, generalmente es porque quiere algo de ti o quiere aprovecharse; adoro a la gente diferente, aunque hay que ver la de raros e inadaptados que se hacen los interesantes; si veo alguien con rastas pienso “¡qué moderno”, aunque en la mayoria de los casos será un inadaptado que no quiere trabajar sino vivir del cuento; si una mujer tiene varios novios, me parece estupendo, aunque la mayoría son unas frescas y no merecen confianza; si un hombre no tiene trabajo deja de tener interés para mí porque no se sabe buscar la vida; si un niño llora pienso que no debería hacerlo porque, aunque está muy bien que sea sensible, en realidad es propio de nenazas y así se lo digo; si alguien pierde su casa por no poder pagar al banco me da mucha pena, aunque en el 90% de los casos es porque ha vivido más allá de sus posibilidades…



Todo el mundo se define por sus actos y sus circunstancias vitales y son estos los que dictan cómo trato a cada persona, pero yo no tengo nada en contra de nadie, que quede claro.
Salvo algunas excepciones, no me fío de los hombres que no se han casado nunca, tampoco de los que se han separado varias veces o de los que han tenido más de tres relaciones. Si un hombre (o una mujer) no ha tenido una relación estable larga es porque es raro, así de claro.

Se están perdiendo los valores y lucho contra ello. Sé que habrá mucha gente que no me entienda, pero yo estoy muy feliz con mis valores y espero que algún día todos los que me atacan se den cuenta de que tengo razón, de que si nos guiáramos por la moral y las buenas costumbres todo iría mucho mejor. Cuando alguien hace algo mal, no dudo en decírselo y, si es preciso, lo cuento para que todo el mundo lo sepa, aunque lo hago con la mejor intención, para ayudarles y que se den cuenta de su error.

Mi mundo es tranquilo, por mucho que algunos intenten destruirlo. No me gustan los problemas, sigo mi vida con rectitud y honestidad. Sé todo lo que necesito saber. Sé que hay muchos envidiosos y no les presto atención, por graves que sean sus afrentas.  Mi vida es tan perfecta y yo soy tan feliz que es normal que la envidia crezca a mi paso.



Mi mundo está claro, los árabes no son de fiar, como tampoco lo son los pakistanís y otras muchas personas y colectivos, como los taxistas o los afiladores. Yo dejo que vivan y no me meto en sus asuntos, pero tampoco quiero que se inmiscuyan en los míos o que me intenten engañar. Si amenazan mi mundo, voy a por ellos. Hasta hace poco me caían muy bien los peruanos, son personas tranquilas y amables, hay muchos en mi barrio que trato con normalidad. Pero un día detuvieron a uno de ellos por varios robos en la zona y ya no pienso lo mismo. Me sabe muy mal, yo confiaba en ellos, pensaba que eran buenos.

Mi ideal es la normalidad, o sea lo que no sale de la norma. Me gusta la confortabilidad de saber que el mundo no tiene secretos para mí; es dulce y segura. La situación está muy difícil, pero muchas personas que están paradas es porque no quieren trabajar o porque no se han esforzado lo suficiente, yo estoy dispuesta a trabajar y a arrimar el hombro por lo que eso nunca me sucederá a mí.

(Su mundo es sencillo, pedacitos de oro pegados en un ladrillo.)

En In-Mediatika, en mi sección Amor, sexo y vida






1 comentario:

  1. No siempre el Sexo nace de un Beso y no siempre el Amor nace del Sexo; pero un Beso siempre empieza todo Sexo con Amor…

    Saludos en letras ;-)

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